Hace muchos años, cuando era "so much younger than today" y estudiaba en el instituto, tuve la oportunidad de participar en un intercambio con unos alumnos italianos, de Sicilia concretamente. Acogimos en casa a un chico, Alessandro, durante un par de semanas y, unos meses más tarde, yo fui a pasar unos días a Ragusa. De aquella experiencia tengo muchísimos recuerdos pero, en lo que se refiere a lo culinario, solo hay una anécdota que guardo en la memoria y que he explicado centenares de veces sin recibir demasiado crédito por parte de quien la escuchaba. En Ragusa, seguro, segurísimo, en algún restaurante (por lo menos en uno) hacen unas pizzas que recubren con una montaña de patatas fritas. La pizza no es exclusivamente de este ingrediente sino que, sencillamente, lleva lo que lleve y, por encima, un aluvión de patatas fritas en torpe equilibrio. Esto es completamente cierto y cualquiera de mis amigas que estuvieron allí conmigo pueden confirmarlo (chicas, atentas por si os toca hacer alguna declaración).
El caso es que siempre he pensado en emular la gesta pero me ha faltado valor. Valor y voluntarios para probarla, todo hay que decirlo. De todos modos, no le he cerrado la puerta y cualquier día aparezco con mi propia pizza con patatas fritas, sin miedo y sin vergüenza a los comentarios. De momento, y para participar en una iniciativa bloguera, he preparado un trío de pizzas que no tienen nada que envidiar a las maravillas sicilianas.
Antes de empezar a montar las pizzas necesitamos una buena salsa de tomate, así que pelaremos unos cuantos tomates, los trocearemos y los pondremos a fuego muy lento durante media hora, hasta que cojan un tono oscuro. Mientras se cuecen les añadimos sal y azúcar.
Por otra parte, la masa la podemos hacer en casa. Si os animáis, os recomiendo la receta que colgó hace poco Bonastrini Chef. En este caso no teníamos tiempo y optamos por usar una de las que se pueden encontrar habitualmente en los supermercados.
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| Solo le faltan la mozzarella y los diez minutos de horno |
Pizza de ragú
Sobre la masa disponemos la salsa de tomate que acabamos de preparar, el ragú (que hicimos hace poco, podéis ver la receta aquí) y la mozzarella cortada en rodajas. Espolvoreamos con orégano y lo metemos al horno durante diez minutos a 240º.
Pizza "frutti di mare"
Ponemos la salsa de tomate sobre la masa y, a continuación, cubrimos con diferentes pescados ahumados. En nuestro caso usamos salmón, atún y bacalao. Por encima, repartimos unos cuantos langostinos pelados crudos. Diez minutos de horno a 240º serán suficientes.
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| "Frutti de mare" y rulo de cabra, listas para salir a escena |
Pizza de queso de cabra y rúcula
Untamos la masa con la salsa de tomate y, encima, alineamos unos champiñones. Sobre estos, ponemos unas rodajas generosas de queso de cabra. Introducimos la pizza en el horno diez minutos a 240º. En cuanto la sacamos del horno la cubrimos con los brotes de rúcula, para que se queden adheridos a los ingredientes gracias al calor, y, para rematar, le echamos un hilo de miel por encima. Está deliciosa.




Pues yo también estuve en ese viaje y recuerdo montañas de patatas y pizzas enormes aunque por algún motivo mi cerebro ha borrado la parte donde se fusionaban. Pero si usted lo dice yo lo creo a pies juntillas y doy fe de ello (que como no soy notaria no me enmarrono...) ante quien haga falta.
ResponderSuprimirEn cualquier caso, prefiero la pinta estupenda que tiene tus pizzas, la marinera especialmente.
Alguna propuesta para sustituir la rúcula? es que no soy muy fan.
Mmmmmmmmmmm se acerca la hora de comer y se me hace la boca agua
Meb
Habría que revisar las fotos del viaje porque me parece extraño que no haya quedado testimonio gráfico de semejante hazaña. De todos modos, gracias por el apoyo ; )
ResponderSuprimirSobre substituir la rúcula... lo pensaré, aunque no veo claro con qué podríamos conseguir un efecto similar. Investigaré, a ver.
Pues sí que entra hambre, sí, me voy a la cocina a solucionarlo!
excelentes las tres versiones de pizza pero me entró mucha curiosidad por la pizza con papitas fritas, jeje
ResponderSuprimir¡¡Qué envidia soy por dios! ha sido ver tus pizzas y esta noche NECESITO cenar pizzas!!!!
ResponderSuprimir¡Qué bueno, nada como las pizzas caseritas!
Un abrazo.
Sole, me hace ilusión encontrar a alguien que no le tiene miedo a las combinaciones osadas. Si te atreves a ponerle a la pizza un sombrero de patatas fritas, espero que compartas la experiencia ; )
ResponderSuprimirAlcantarisa, jajajaja! A mí también me pasa, voy mirando blogs y me encapricho con todo. Esto de navegar por la red es un peligro!
ResponderSuprimirHasta pronto, un abrazo.
Tienen una pinta excelente. Las voy a preparar las tres!!
ResponderSuprimir¡Me alegro! ¡Qué aprovechen! ; )
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